Los
años del entretenimiento: Desde Tiburón a Indiana Jones
Loca
evasión pasa sin pena ni gloria por las salas
cinematográficas, pero es gracias a esta película que Spielberg entabla amistad con
los productores Richard Zanuck y David Brown, que le ofrecen dirigir su
siguiente proyecto: Tiburón. La
realización fue, cuanto menos, accidentada. El rodaje inicialmente estaba
previsto para 55 días, que al final se convirtieron en 155. Rodar en alta mar o
los fallos del tiburón mecánico son tan sólo algunos de los problemas con los
que tuvo que lidiar el joven director, que contaba únicamente con 26 años de edad.
Partiendo de un presupuesto de 8 millones de dólares Tiburón
recaudó, tan sólo en Estados Unidos, más de 100 millones, creando así el primer
blockbuster moderno y convirtiéndose
en la película más taquillera de la historia hasta ese momento. A medio camino
entre la osadía de un genio y la insensatez de un joven, Spielberg crea un
nuevo tipo de terror cinematográfico, haciendo además que aquel verano de 1975
la gente temiese ir a las playas a bañarse.

Respecto a la saga de
Indiana Jones, inaugurada en 1981 con En
busca del arca perdida, Spielberg hace con ella un perfecto homenaje al
cine de aventuras clásico. En su deseo de dirigir una película al estilo de James Bond, su amigo George Lucas le
ofrece la dirección de su nuevo proyecto: las aventuras de un arqueólogo "buscador de tesoros". Lo que Star Wars debe a
los seriales de ciencia ficción de los años 30, Indiana Jones se lo debe a los de aventuras. Spielberg rodó tres
secuelas más, Indiana Jones y el templo
maldito (1984), Indiana Jones y la
última cruzada (1989) e Indiana Jones
y el reino de la calavera de cristal (2008), pero ninguna de ellas
alcanzaría la perfección de la original. No en vano, Spielberg ha declarado que
es la única película de su filmografía de la que no cambiaría ni un solo plano.
No obstante, este
fructífero período de éxito comercial también cuenta con estrepitosos fracasos
como 1941 (1979) o Hook. El capitán Garfio. Además, Spielberg
entra de lleno en un cine más serio y de corte más social con El color púrpura (1985), El imperio del sol (1987) y Always (Para siempre) (1989). La crítica
no supo entender muy bien el cambio de corriente del director, al que
consideraban un autor de filmes comerciales y de espectáculo. Prueba de ello son las 10 nominaciones a los Oscar con las que contaba El color púrpura, y que finalmente se fue de vacío.
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